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Asesinato de José Luis Cabezas: el estreno en Netflix y su amistad con un fotógrafo cordobés

17/05/2022

Guillermo Canton nació en Los Cisnes, una localidad ubicada en el sudeste provincial. Hizo su carrera como fotógrafo en Buenos Aires, donde conoció al reportero asesinado en enero de 1997.

Este año se cumplieron 25 años del asesinato del reportero gráfico José Luis Cabezas, ocurrido el 25 de enero de 1997 en Pinamar, Buenos Aires. Con el inminente estreno del documental El fotógrafo y el cartero: el crimen de Cabezas, de Netflix, se espera que el caso vuelva a cobrar relevancia en la escena pública.

Guillermo Canton es fotógrafo y oriundo de Los Cisnes, un pequeño pueblo del sudeste de la provincia de Córdoba. Durante muchas décadas vivió en Buenos Aires, donde desarrolló su carrera profesional.

“Entré a trabajar a la revista Noticias (Editorial Perfil) en 1995 como freelancer, pero yo a José Luis lo conocía de antes, de la editorial Abril. Cuando Cabezas todavía no era del staff de Noticias, trabajaba de forma independiente. Hacía fotografía social e iba al laboratorio de Abril a revelar sus rollos”, contó Canton a La Voz. Y agregó: “Abril llegó a ser una de las editoriales más grandes de Sudamérica. Tenía su sede en un edificio de 10 pisos en el barrio de Retiro. Desde Argentina se armó la sede de Brasil, que todavía existe”.

Fue por aquellos años que Canton y Cabezas, junto con otros fotógrafos, forjaron una gran amistad que trascendió el plano profesional. “Cuando Abril cierra, yo me voy a trabajar a Perfil… y ahí José Luis ya estaba colaborando con Noticias ”, dijo el cordobés.

Netflix. Una fotografía de José Luis Cabezas que aparece en el documental. (Gentileza Netflix)
Netflix. Una fotografía de José Luis Cabezas que aparece en el documental. (Gentileza Netflix)

CÓMO ENTRÓ A TRABAJAR CABEZAS A “NOTICIAS”

Según Canton, Cabezas logró vincularse profesionalmente con la editorial Perfil luego de unas fotos que tomó del ingeniero Miguel Roing, exministro de Economía en la primera presidencia de Carlos Menem, en 1989.

“En los trabajos que hacía de forma independiente, una vez hizo una cobertura en la Embajada de Francia en Buenos Aires. Ahí hizo unas fotos de Roing, que a los pocos días murió. José Luis tenía las últimas fotos del hombre con vida. Eso llegó a Noticias y así empezó el vínculo laboral”, detalló.

Desde ese momento, Cabezas comenzó a tener una carrera “meteórica y en ascenso”. En la década de 1990, la editorial tenía una rutina: todos los veranos cubrían Mar del Plata, Pinamar y Punta del Este, donde vacacionaban los políticos y los empresarios de Argentina, como también los referentes de la farándula porteña.

“Esos destinos se cubrían con varios equipos conformados por un fotógrafo y un cronista. José Luis había empezado a ir en 1992 para hacer esas coberturas. A él le asignaban Pinamar. Ahí conoció a Cristina Robledo, su segunda esposa. Cristina era de Pinamar y trabajaba en el hotel donde José Luis se hospedaba”, relató Canton. Y agregó: “Empiezan a salir y al tiempo nace su hija más chica, Candela”.

Como la familia de Cristina era oriunda de Pinamar, José Luis Cabezas empezó a hacer vínculos y tener contacto con fuentes en la ciudad turística. Se desenvolvía bien en ese territorio. Pero a los tres años se empezó a aburrir y comenzó a solicitarle a Hugo Ropero, quien era su editor de fotografía en Noticias, que lo enviaran a Punta del Este, en Uruguay. Pese a la insistencia, Cabezas seguía afectado a la cobertura de Pinamar cada temporada.

“El verano en el que lo asesinaron, él me había insistido mucho para que fuera a cubrir la temporada de Pinamar”, recordó Canton, y prosiguió: “Dije que no. Al ser freelancer, la revista nos consultaba qué queríamos hacer. Prefería quedarme en Buenos Aires y hacer otro tipo de fotos”.

CÓMO LO TRANSFORMÓ A CANTON EL ASESINATO DE JOSÉ LUIS

El 25 de enero de 1997, por la mañana, Guillermo Canton recibió un llamado de Cristina Robledo. La mujer de Cabezas fue la encargada de avisarle que lo habían asesinado con saña. “Fue una experiencia traumática. Teníamos cotidianidad y una relación familiar. La muerte de José Luis fue un drama”, dijo Canton, a 25 años del crimen. Y añadió: “La forma en que lo mataron fue macabra”.

Retrato. José Luis Cabezas y su hija Candela, retratados por el cordobés Guillermo Canton en Palermo, Buenos Aires. (La Voz / Archivo)
Retrato. José Luis Cabezas y su hija Candela, retratados por el cordobés Guillermo Canton en Palermo, Buenos Aires. (La Voz / Archivo)

Días después del impacto de la noticia, Gabriel Michi, el periodista asignado a la cobertura junto con Cabezas en Pinamar; Hugo Ropero, el editor de fotografía de Noticias, y él empezaron a elaborar un duelo que se perpetuó durante dos décadas.

“Como grupo, recién en 2017 cerramos un poco el dolor que sentíamos y la culpa absurda: yo, por no ir a Pinamar; Gabriel, por irse de la fiesta sin José Luis, y Hugo, por no trasladarlo a otro destino turístico”, explicó el fotógrafo. Y sumó: “Todos sentíamos una responsabilidad absurda por su fallecimiento”.

LIMPIAR LA IMAGEN DE CABEZAS

Tras el sangriento asesinato de José Luis Cabezas, la atención de los medios era constante. Todos los días se daban a conocer nuevos datos, algunos vinculados con sectores involucrados al crimen que intentaban ensuciar la imagen del reportero.

“Empezaron a salir rumores que estaban muy alejados de la realidad. Decían que era un extorsionador y que traficaba información. También estaban los que querían convertirlo en un mártir, en un héroe”, explicó Canton. Y continuó: “José Luis no era ni una cosa ni la otra. Era una excelente persona. Un tipo muy agradable y buen amigo. Generoso. De muy buen humor. Hacía su trabajo con suma pasión, con ganas de superarse. En poco tiempo, se instaló como uno de los reporteros de la revista. Estaba en el top five”.

Obelisco. El pedido de justicia por el crimen de Cabezas constituye un símbolo de la libertad de expresión. (La Voz / Archivo)
Obelisco. El pedido de justicia por el crimen de Cabezas constituye un símbolo de la libertad de expresión. (La Voz / Archivo)

Consultado sobre el sello que tenía Cabezas en su trabajo, Cantón cerró: “Él tenía una gran virtud. Era meticuloso y obsesivo con las cuestiones técnicas de la fotografía. Pero, además, convencía a sus entrevistados para hacer lo que él quería. La característica de Noticias era de producción. De generar una imagen propia que tuviera una idea atrás. Eso no era fácil de hacer. Tenía habilidad para convencer. Hay dos fotos que recuerdo mucho de él. Una es la de Oscar Andreani vestido como repartidor de cartas y la otra es de Graciela Fernández Meijide interpretando a una maleva”.

 

Fuente: La Voz

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