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Del aula a la ruta: docentes jubiladas que se suben a casillas rodantes para recorrer el país

17/02/2022

Liliana y Adriana están lejos de sumergirse en la etapa “pasiva” de su vida. Al contrario, se preparan para recorrer el país sin destino fijo, ni fecha de regreso.

Muy lejos de los estereotipos que suponían que la jubilación decantaría en una etapa pasiva o de sedentario cuidado de nietos, dos ex docentes del valle de Calamuchita decidieron disfrutar de la salida del sistema laboral de la mejor manera: viajando.

Liliana y Adriana, cada una por su lado, proponen archivar los mandatos sociales que invitaban a la pasividad en esta etapa de la vida. Al contrario, después de las aulas, se preparan para desandar kilómetros y acumular vivencias por las rutas argentinas.

EL SUEÑO DE LA SEÑO LILI

Con la misma pasión que hasta diciembre explicaba frente a un pizarrón una ecuación, Liliana Homann describe la ductilidad de sus cajones “transformers“ que son cama y el sillón que es baúl. Y arma, con destreza, las piezas del colchón que se encastran como un rompecabezas.

En septiembre, un par de meses antes de su jubilación, vendió su automóvil y compró un utilitario que se ajustaba a sus planes. Un ingeniero industrial amigo de su hijo, que ya había experimentado con su propio rodado, “camperizó” el vehículo a medida, optimizando al máximo los espacios.

El utilitario-casa está listo para salir al ruedo y Liliana asegura que se anima a la vida en un loft de 2×3 metros. Con las puertas traseras abiertas de par en par, desliza hacia el exterior la cocina impecable y ansiosa por su primera comida, y luego, al costado, muestra la bacha con tanque de agua.

Liliana es maestra jubilada y se alista para viajar por el país en una Kangoo adaptada como casa rodante. (La Voz)
Liliana es maestra jubilada y se alista para viajar por el país en una Kangoo adaptada como casa rodante. (La Voz)

Ejerció la docencia hasta el 1° de diciembre, el mismo día de su cumpleaños 57, edad que la ley provincial marca como final del ciclo activo. Fueron 25 años repartidos entre dos colegios de Santa Rosa de Calamuchita: el San Juan Diego y el Luis María Drago, además de brindar apoyo escolar en otras instituciones.

Los últimos regalos por cumpleaños, Día de la madre y demás, contribuyeron a alimentar su proyecto: fueron llegando una bolsa de dormir, una reposera, un termo, una linterna, las cortinas y hasta el portaequipaje.

El viaje debut ya tiene destino con hoja de ruta sin tantos detalles. Será el sur argentino. Y ya hay compañera de viaje designada, una amiga mendocina. “Y después me iré para el Norte”, dispara Liliana todavía en su patio de El Corcovado, en Villa Rumipal. Su idea es viajar y retornar, y luego emprender una nueva travesía.

La exdocente decidió ponerle materia al sueño que venía masticando desde hacía años. Ahora lo podrá cumplir, con el mayor capital a su favor: el tiempo libre sin horarios.

SIN FECHA DE REGRESO

Sin edad para viajar. Adriana Brunetti, docente jubilada de 59 años, se apresta para recorrer el país en una casilla rodante. (La Voz)
Sin edad para viajar. Adriana Brunetti, docente jubilada de 59 años, se apresta para recorrer el país en una casilla rodante. (La Voz)

Lo primero que hizo al jubilarse Adriana Brunetti (59), profesora de educación física y exdirectora del secundario Gustavo Riemann de Villa Rumipal, fue comprar una casilla rodante. Meses atrás, cerró un ciclo de 37 años en la docencia, siempre en el mismo colegio y los últimos 14 en el rol de directora.

En esta nueva etapa había proyectado dedicarse gran parte de su tiempo libre a recorrer el país. Asegura que combina el apego a los campamentos que realizó por su profesión y su gusto por viajar. Pero ahora quiere más que escapadas los fines de semana y varios días al año. “Me jubilo y viajo”, se planteó. La casilla ya la tiene lista para salir.

Con su marido Miguel ya vienen asentando la casilla en paseos de cabotaje. Contabilizan un viaje a La Cruz con los nietos y una excursión de día en el lago adonde cocinaron panchos. Pero espera poder salir al ruedo en pocos días.

“Siempre fue un sueño que parecía lejano porque uno está atado al trabajo. Lo veíamos a futuro, pero ya está más cerca”, asegura. El primer viaje lo anticipa hacia el sur. “Quiero irme y no tener la obligación de volver”, confiesa. Y eso sólo lo puede realizar ahora, sin las obligaciones cotidianas que ya quedaron atrás.

 

Fuente: La Voz

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