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Tenía que controlar a Lázaro Baez y ahora es millonario

11/05/2016

Se llama Sandro Férgola y fue nombrado por Julio De Vido en la Dirección Nacional de Vialidad hasta 2010. Ahora es un próspero empresario con campos en Córdoba, San Luis y Formosa, y vive en el country más exclusivo de la capital cordobesa. 

El nombre de Sandro Férgola causa temor entre los empleados de la Dirección Nacional de Vialidad (DNV): muchos prefieren callar porque saben que fue el funcionario más poderoso en ese organismo mientras el grupo de Lázaro Báez obtenía la mayor parte de las licitaciones. En los papeles, Férgola era quien debía controlar que el empresario que alquila las casas y hoteles de la familia Kirchner hiciera bien su trabajo y cobrara un valor justo por ello. La historia demuestra que nada de eso sucedió. Mientras Lázaro sigue entre rejas, Férgola es ahora un próspero empresario con campos en Córdoba, Formosa y San Luis, que además vive en el country más exclusivo de Córdoba.

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Férgola es un ingeniero de 51 años que una década atrás vivía y trabajaba en Río Gallegos. Por decreto 838 del 2005 fue designado por Néstor Kirchner y su ex ministro Julio De Vido como gerente de Obras y Servicios Viales de la DNV. Luego, por decreto 127/08, fue ascendido a sub-administrador del organismo, un cargo que conservó hasta julio de 2010. Ese lustro de la administración K es coincidente con el veloz crecimiento del grupo Báez. Según fuentes oficiales, Férgola tuvo mucho que ver, pues era quien estaba del otro lado del escritorio cuando se decidía el reparto de cada obra de rutas o caminos.

Una investigación realizada por Clarín permite exponer el meteórico enriquecimiento de este cordobés que, como Ricardo Jaime, marchó a trabajar en los noventa al sur con una mano atrás y otra delante. Su padre, Alejandro Santiago Férgola, era dueño de un pequeño campo de 360 hectáreas en Capilla de Sitón, ubicado a unos 30 kilómetros de la Ruta 17, en cercanías de Jesús María. Pero ni siquiera lo trabajaba, ya que lo alquilaba a la familia cordobesa Celiz Gigena. “Era un hombre sencillo y muy responsable, de bajo perfil”, lo definió alguien que lo conoció. Sandro, el hijo, comenzó a manejar el negocio familiar ni bien asumió en la DNV y también hizo un culto del bajo perfil: casi no participaba en actos públicos ni permitía que le sacaran fotografías.

Todavía vivía en Rio Gallegos en mayo de 2006, cuando Férgola y su esposa, María Elizabeth Velasco, adquirieron una empresa llamada Floating Homes SA, a la que poco tiempo después luego le cambiaron el nombre: la rebautizaron con el nombre del campo familiar, “El Tercio SA”. Tenía entonces un magro capital social de 12 mil pesos, que fue incrementado a 1 millón de pesos recién en octubre de 2011, ya con el ingeniero fuera de la función pública.

Actualmente El Tercio SA, según consta en diferentes organismos, es propietaria de por lo menos seis establecimientos agropecuarios que cubren varias miles de hectáreas. Dos en su Córdoba natal: El Tercio (Totoral) y 11 Hermanos (Río Primero). Otros dos en Formosa: Racca y La Colorada (entre Pirané y Palo Santo). Y finalmente dos más en San Luis: El Silencio y Bajo El Durazno (Departamento Belgrano). En territorio puntano el matrimonio podría poseer además otro campo más cerca de Merlo, en el paraje Alto Bajo y El Espinillo (Departamento Junín), ya que se pidió permiso ambiental para construir allí una perforación de agua.

Los negocios que emprendió el ex hombre fuerte de Vialidad se diversificaron notablemente en los últimos años. En Formosa y San Luis, El Tercio SA hace ganadería y es propietaria de unos 3.500 bovinos. Pero además tiene una cabaña de toros Brangus y un aserraderos de maderas nativas. En 2011 la firma fue habilitada además para dedicarse también a las actividades de construcción y compró decenas de camiones y maquinaria agrícola y vial. En octubre de 2013 absorbió a otra firma llamada Construcciones Mendoza SA, que entonces tenía una valuación de casi 5 millones de pesos. La empresa pertenecía a Eduardo Roca, un abogado mendocino, hoy jubilado, que integra numerosas sociedades. En una de ellas, llamada Patagonian Financial Services SA, Roca incluso resulta ser socio de Ernesto Clarens, un financista clave en la Ruta del dinero K por sus múltiples vínculos con los Kirchner y con Lázaro Báez.

El último emprendimiento de Férgola implica una inversión millonaria. A través de una nueva sociedad llamada ATAR SA, que conformó a mediados de 2013 junto a su esposa y a un grupo de agrónomos cordobesas de la consultora ACI Agro, el ex colaborador de De Vido participa de la construcción de una granja porcina con 1.000 madres en cercanía de la localidad de El Tío, que estaría funcionando a fin de este año y planea producir 3 millones de kilos anuales de carne de cerdo. Para anotar esa nueva sociedad, Férgola y Velasco declaran su domicilio actual en el lote 119 del exclusivo barrio country Jockey Club, que cuenta con pileta olímpica y una cancha de golf de 53 hectáreas, entre muchas otras comodidades.

Pero lo que más sorprende a fuentes que han conocido de cerca al ex funcionario es la opulenta mansión que construyó el matrimonio en el primer campo familiar, al que luego se anexó otro campo vecino de 400 hectáreas que pertenecía a la firma 6M. En ese establecimiento la inversión incluyó hasta una obra de irrigación subterránea bajo 90 hectáreas. Allí se guardan varias cosechadoras adquiridas en la firma Conci, de Colonia Tirolesa, y otros equipos adquiridos a Metalúrgica Diego Canalis. También varios autos de colección que son una pasión para Férgola. Los vecinos se sorprenden: es el único campo con guardia privada de toda la zona.

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Como sub-administrador de Vialidad, Férgola presentó tres declaraciones juradas ante la Oficina Anticorrupción entre 2008 y 2010, y en ninguna de ellas declara poseer bienes que puedan justificar un crecimiento patrimonial como el descripto. En su última presentación reconoce ser dueño -como muchos otros funcionarios cercanos al kirchnerismo- de diez lotes de terreno distribuidos entre El Calafate, Río Gallegos y Guer Aike (Santa Cruz) y en su Córdoba natal, adquiridos entre 2001 y 2006 y valuados en solamente 124.352 pesos. Además declara dos casas en Río Gallegos que valían 183.500 pesos, de otra propiedad en Pilar que vendió ese año en unos 400 mil dólares, y de otro medio millón de pesos en efectivo.

Su mayor activo, cuando dejó la función pública, era el 50% de El Tercio SA, el que valorizaba entonces en 2,33 millones de pesos.Su mayor tesoro, no obstante, era un viejo automóvil Chevrolet modelo 1928. Entonces declaró que valía unos 900 pesos.

Fuente: Clarín

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